CRISTO, EL PRIMOGÉNITO DE TODA CREACIÓN: ¿EL PRIMERO EN SER CREADO O EL SOBERANO SOBRE TODO LO CREADO?

Un análisis etimológico, histórico y bíblico de Colosenses 1:15 y de la verdadera posición de Jesucristo en la creación.

Por Jose M Suazo | Escritor


Texto clave

«Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten».

Colosenses 1:15-17 (Reina-Valera 1960).


Introducción: una palabra que ha generado controversia

Existen pasajes bíblicos cuya interpretación exige algo más que una lectura superficial. Colosenses 1:15 es uno de ellos. A lo largo de la historia, este versículo ha sido utilizado para sostener que Jesucristo es el primer ser creado por Dios y que, por tanto, no posee una naturaleza divina eterna.

El argumento parece sencillo: si Cristo es el primogénito de toda creación, entonces necesariamente tuvo que ser el primero en ser creado.

Sin embargo, ¿es esa realmente la conclusión que presenta el apóstol Pablo? ¿Es esa la intención del texto griego original? ¿O estamos interpretando una expresión bíblica sin considerar su contexto histórico, lingüístico y teológico?

Para responder estas preguntas debemos examinar el significado de la palabra utilizada por Pablo, observar cómo se emplea en otros pasajes de las Escrituras y, especialmente, prestar atención a lo que el propio apóstol afirma inmediatamente después de llamar a Cristo «el primogénito de toda creación».

La cuestión no debe resolverse mediante una interpretación aislada, sino permitiendo que la totalidad del texto bíblico ilumine su significado.

1. El significado etimológico de «primogénito»

La palabra que Pablo utiliza en Colosenses 1:15 es el término griego:

πρωτότοκος (prōtótokos).

Se trata de una palabra compuesta por dos elementos:

  • Prōtos (πρῶτος): primero, principal o que ocupa el primer lugar.
  • Tokos (τόκος): nacimiento, relacionado con el verbo tíktō (τίκτω), dar a luz o engendrar.

En su sentido literal, prōtótokos significa «primogénito» o «primer nacido». Sin embargo, dentro del pensamiento hebreo y del lenguaje bíblico, la primogenitura no se limitaba a una cuestión cronológica.

El primogénito ocupaba una posición especial dentro de la familia. Recibía derechos hereditarios, una consideración privilegiada y, en determinados contextos, una posición de autoridad y representación familiar.

Por consiguiente, ser primogénito podía expresar mucho más que haber nacido antes que los demás: significaba ocupar una posición de preeminencia.

Es importante aclarar que la palabra griega no significa literalmente «el que ejecuta» ni «el que está al mando». Esos conceptos pueden describir la función y posición de Cristo en el pasaje, pero no constituyen la traducción etimológica directa del término.

La distinción es fundamental: una cosa es el significado léxico de una palabra y otra el sentido que adquiere dentro de una construcción bíblica.

2. La primogenitura como posición de autoridad: el caso del rey David

Uno de los textos más importantes para comprender esta expresión se encuentra en los Salmos.

«Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra».

Salmo 89:27.

Aquí encontramos una evidencia extraordinaria.

Dios está hablando de David y de la posición que le concederá. Sin embargo, David no fue el primer hijo de Isaí. Según el relato bíblico, tenía hermanos mayores, entre ellos Eliab, Abinadab y Sama.

Entonces, ¿cómo puede Dios llamarlo primogénito?

La respuesta está en el propio versículo: «el más excelso de los reyes de la tierra».

El término no está describiendo el orden de nacimiento de David, sino su posición de supremacía, honor y autoridad.

Dios lo coloca en una posición de preeminencia sobre los demás reyes.

Este ejemplo demuestra que, en el lenguaje bíblico, el concepto de primogenitura puede utilizarse para expresar una posición superior sin que necesariamente exista una relación cronológica de nacimiento.

No estamos ante una interpretación inventada para defender la divinidad de Cristo. Estamos ante un uso documentado de la misma palabra griega en la traducción griega del Antiguo Testamento, conocida como Septuaginta.

3. Israel también fue llamado primogénito

Otro ejemplo significativo aparece en Éxodo:

«Y dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito».

Éxodo 4:22.

Israel no fue la primera nación que existió sobre la tierra. Mucho antes de la formación de Israel ya existían pueblos, civilizaciones y reinos.

Sin embargo, Dios llama a Israel su primogénito.

¿Por qué?

Porque le concede una relación especial, una posición privilegiada dentro de su propósito y una responsabilidad particular entre las naciones.

El término expresa elección, dignidad y preeminencia.

De esta manera, encontramos un principio interpretativo importante: no siempre que las Escrituras utilizan la palabra primogénito están hablando del primero en una secuencia cronológica. En ocasiones, están señalando una posición de privilegio y supremacía.

Este antecedente resulta especialmente relevante cuando llegamos a Colosenses 1:15.

4. Volvamos a Colosenses: Pablo no termina en el versículo 15

Uno de los errores más frecuentes al interpretar este pasaje consiste en detener la lectura precisamente donde comienza la controversia.

Pablo escribe:

«Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación».

Pero inmediatamente continúa:

«Porque en él fueron creadas todas las cosas».

Colosenses 1:15-16.

La palabra «porque» es fundamental. Pablo está explicando por qué Cristo es el primogénito de toda creación.

Y lo que viene después no describe a Cristo como una criatura más dentro del universo. Lo presenta como aquel por medio de quien existe toda la creación.

Observemos detenidamente las afirmaciones del apóstol:

Primera afirmación: todas las cosas fueron creadas en él.

Cristo no aparece como un elemento secundario dentro del universo, sino como aquel en quien tiene su fundamento la creación.

Segunda afirmación: todas las cosas fueron creadas por medio de él.

Aquí encontramos una declaración sobre su participación activa en la obra creadora de Dios.

Tercera afirmación: todas las cosas fueron creadas para él.

La creación no solamente tiene su origen mediante Cristo, sino que también tiene en él su finalidad.

Pablo incluye todas las categorías de existencia: las cosas del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles, los tronos, los dominios, los principados y las potestades.

El lenguaje es universal y deliberado.

Si Cristo fuera simplemente la primera criatura de una serie, sería necesario explicar cómo todas las cosas, sin excepción, fueron creadas por medio de él y para él.

La lectura más coherente del argumento paulino es que Cristo ocupa una posición única, superior y soberana respecto de todo lo creado.

No es una criatura más dentro de la creación: es el agente mediante el cual la creación llegó a existir.

5. Cristo existía antes de todas las cosas

Pablo continúa:

«Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten».

Colosenses 1:17.

Esta afirmación merece especial atención.

El apóstol no solamente declara que Cristo participó en la creación, sino que afirma su existencia anterior a todas las cosas.

Además, utiliza una expresión extraordinaria: todas las cosas subsisten en él.

La idea no es simplemente que Cristo estuvo presente en algún momento del pasado. Pablo lo presenta como aquel que sostiene y mantiene unido todo lo que existe.

Esto nos conduce a una pregunta inevitable: ¿puede alguien ser considerado una criatura ordinaria y, al mismo tiempo, ser presentado como el fundamento de la existencia de todo lo creado?

El texto no invita a colocar a Cristo dentro de la categoría de los seres creados, sino a reconocer su supremacía sobre ellos.

6. Juan confirma que todas las cosas fueron hechas por medio de Cristo

El Evangelio de Juan comienza con una de las declaraciones más profundas de toda la Escritura:

«En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios».

Juan 1:1.

Juan utiliza deliberadamente la expresión «en el principio», conectando su declaración con el comienzo de Génesis.

Pero lo verdaderamente importante aparece en los siguientes versículos:

«Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho».

Juan 1:3.

Observemos la universalidad de esta declaración.

Juan no dice que el Verbo hizo algunas cosas, ni que fue el primer ser creado para después colaborar con Dios en la creación de otras cosas.

Afirma que todas las cosas que llegaron a existir fueron hechas por medio de él.

La distinción es importante.

Si el Verbo perteneciera al conjunto de las cosas que llegaron a existir, tendríamos que incluirlo dentro de aquello que Juan afirma que fue hecho por medio de él. Esto generaría una dificultad lógica y teológica que el propio prólogo evita al presentar al Verbo como existente desde el principio y como Dios.

Juan 1:1-3, por tanto, constituye un testimonio fundamental para comprender la relación entre Cristo y la creación.

7. El autor de Hebreos también presenta a Cristo como creador y sustentador

El primer capítulo de Hebreos amplía todavía más esta enseñanza:

«En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo».

Hebreos 1:2.

El escritor presenta al Hijo como aquel mediante quien Dios hizo el universo.

Y continúa:

«El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder».

Hebreos 1:3.

Encontramos nuevamente dos conceptos fundamentales:

  • Cristo participa en la creación del universo.
  • Cristo sustenta todas las cosas mediante su poder.

No estamos ante la descripción de un ser creado que simplemente recibió una función administrativa. Estamos ante una presentación de Cristo que destaca su relación única con Dios, su participación en la creación y su poder sustentador.

8. ¿Qué significa entonces que Cristo sea el primogénito de toda creación?

A la luz de los textos examinados, podemos comprender que la expresión de Colosenses 1:15 comunica la posición suprema de Cristo respecto de toda la creación.

El paralelismo con Salmo 89:27 resulta especialmente significativo. Así como David es llamado primogénito para expresar su supremacía sobre los reyes, Cristo es presentado como el primogénito de toda creación para destacar su supremacía sobre cuanto existe.

La interpretación no depende exclusivamente de una comparación lingüística. El propio contexto de Colosenses 1:16-17 explica esa posición: todas las cosas fueron creadas por medio de él y para él, y todas subsisten en él.

Por eso, resulta más adecuado comprender el título como una declaración de preeminencia, soberanía y supremacía sobre la creación, y no como una afirmación automática de que Cristo fue el primer ser creado.

Conviene añadir que el Nuevo Testamento emplea el mismo título en otros contextos.

En Colosenses 1:18, Pablo llama a Cristo «el primogénito de entre los muertos». Aquí la expresión está relacionada con su resurrección y con su supremacía sobre la nueva creación. Cristo es el primero en resucitar con una vida glorificada e incorruptible, y tiene la preeminencia en todo.

Asimismo, Apocalipsis 1:5 lo presenta como «el primogénito de los muertos» y como el soberano de los reyes de la tierra.

Una vez más, el título aparece asociado con su victoria, autoridad y supremacía.

9. Otros textos que debemos considerar

La defensa de la naturaleza divina de Cristo no debe descansar sobre un solo versículo. Existen otras declaraciones bíblicas que, consideradas conjuntamente, ofrecen un panorama mucho más amplio.

Juan 8:58

«Antes que Abraham fuese, yo soy».

Jesús no dice simplemente que existía antes de Abraham. Utiliza la expresión «Yo soy», que recuerda la revelación del nombre divino en Éxodo 3:14. La declaración provocó una reacción extraordinaria entre sus interlocutores, quienes intentaron apedrearlo.

Juan 17:5

«Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese».

Cristo habla de una gloria compartida con el Padre antes de la existencia del mundo. Su existencia no comienza con su nacimiento en Belén.

Filipenses 2:6-7

Pablo declara que Cristo, existiendo en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a lo cual aferrarse, sino que tomó forma de siervo y se hizo semejante a los hombres.

El pasaje describe su humillación y encarnación. La expresión «forma de Dios» sitúa su condición anterior a la encarnación en el centro del argumento.

Hebreos 1:8

«Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo».

El escritor aplica al Hijo una declaración de carácter divino y eterno. No presenta al Hijo como un ángel más, sino que establece una distinción radical entre él y los seres angelicales.

Apocalipsis 22:13

«Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último».

Esta declaración expresa la soberanía y eternidad de Cristo dentro del testimonio final del libro de Apocalipsis.

Todos estos pasajes deben leerse dentro de su contexto, pero juntos ofrecen un testimonio consistente de la elevada identidad que el Nuevo Testamento atribuye a Jesucristo.

10. Una conclusión que no debemos pasar por alto

La interpretación de Colosenses 1:15 exige responsabilidad exegética.

No podemos tomar el significado literal de una palabra y asumir que ese significado funciona de manera idéntica en todos los contextos. El lenguaje bíblico utiliza expresiones que, además de su sentido literal, adquieren dimensiones simbólicas, jurídicas, familiares y mesiánicas.

La primogenitura es uno de esos conceptos.

David fue llamado primogénito sin haber sido el primer hijo de su padre. Israel fue llamado primogénito sin ser la primera nación de la historia. En ambos casos, el título expresa una posición especial concedida por Dios.

Cuando Pablo aplica este título a Jesucristo, el contexto inmediato nos proporciona la clave interpretativa: Cristo está por encima de toda la creación porque todas las cosas fueron creadas por medio de él, para él y subsisten en él.

La cuestión, por tanto, no consiste en negar que prōtótokos tenga un sentido relacionado con el nacimiento. Consiste en comprender que la expresión «primogénito de toda creación», en este contexto, comunica supremacía y preeminencia, no una afirmación inequívoca de que Cristo pertenece al conjunto de los seres creados.

La Biblia no nos autoriza a convertir un título de supremacía en una declaración de inferioridad ontológica.

Cristo no es presentado por Pablo como una pieza más del universo, sino como aquel que está por encima de todo cuanto existe y por medio de quien todo llegó a existir.

Y quizá la mejor manera de concluir este análisis sea volver al mismo capítulo que originó la controversia:

«Para que en todo tenga la preeminencia».

Colosenses 1:18.

Esa es la idea que atraviesa todo el pasaje: la preeminencia de Cristo sobre la creación, sobre la Iglesia, sobre la muerte y sobre todas las cosas.

No debemos permitir que una lectura aislada oscurezca el mensaje que el apóstol quiso comunicar.


Jose M Suazo
Escritor 

La interpretación bíblica exige algo más que leer las palabras: exige comprender su contexto, su significado y la intención de quien las escribió.


Referencias Bibliográficas 

1. Léxico griego del Nuevo Testamento (BDAG): entrada prōtotokos, sobre su significado literal y figurado.


2. NET Bible, Colosenses 1:15-18: notas filológicas sobre el término y su interpretación. Consultar notas exegéticas.


3. Tyndale Bulletin: Estudio Académico King of Kings in Other Words: Colossians 1:15a as a Designation of Authority Rather than Revelation.


4. Louw-Nida, Semantic Dictionary of Biblical Greek: distinción entre prioridad temporal y posición superior.